¿Passivhaus en climas cálidos?

Mucho hemos hablado del estándar Passivhaus y sus innumerables ventajas para ahorrar costes en materia de calefacción en viviendas, mejorando la calidad de vida de los inquilinos y reduciendo la emisión de gases contaminantes. No obstante, con el verano y el calor  ya a la vuelta de la esquina, son muchos los que  empiezan a dudar de la efectividad de este método para los climas más cálidos. Un mito que desde Q Arquitectura, tu estudio Passivhaus en Madrid, no podemos perder la oportunidad de desmontar.

 

Una vivienda con certificado Passivhaus está diseñada para reducir gastos en materia de calefacción, cierto, pero también en lo relativo a la refrigeración. La gran ventaja de este tipo de edificaciones radica en conseguir una temperatura de confort con independencia de la situación ambiental exterior.

 

Para que el inmueble cumpla con los parámetros establecidos por el estándar Passivhaus, habrá que tener en cuenta algunas consideraciones en función del clima. Por ejemplo, en aquellos más cálidos, se ajustará el diseño de la vivienda para que saque partido al máximo de los beneficios de las energías renovables. Respecto a su orientación, habrá zonas donde se evitará que el sol incida directamente, posibilitando una mayor refrigeración en el interior. También se cuidará la elección de los materiales que compondrán la envolvente del edificio y su posición relativa en la misma.

 

El aislamiento térmico es el recurso estrella de este tipo de viviendas.  Su espesor en este tipo de inmuebles es mucho mayor que en el de construcciones más convencionales, logrando que ni el frío en invierno ni el calor en verano penetren en el interior de este tipo de edificaciones pasivas.  Se trata de una capa envolvente continua que reviste todo el inmueble, evitando la presencia de los denominados puentes térmicos que posibilitan las fugas de temperatura. El cierre hermético de puertas y ventanas también forma parte de esta solución, evitando cualquier oscilación térmica.

 

La gran diferencia en cuanto a la forma de aislar una casa pasiva según la zona climática en la que se encuentre radica en la posición que ocupa el aislamiento en la fachada de la misma. Para zonas con climas cálidos, este aislamiento se colocará en el exterior. El objetivo de ésta medida no es otro que jugar con la inercia térmica de los materiales que componen la fachada, a fin de controlar la velocidad y la cantidad de calor de la que queramos desprendernos para mantener nuestra casa a una temperatura agradable.  Este último concepto es la capacidad del material de almacenar el calor y resulta fundamental para controlar el ambiente dentro de la vivienda.

 

El sistema de ventilación cruzada con el que cuentan las edificaciones Passivhaus es otra de las herramientas con las que conseguiremos temperaturas de confort en climas cálidos.  Este método permite, mediante la combinación de ambientes sombreados y una envolvente aislada correctamente, la ventilación no forzada del inmueble. Lograremos así una circulación de aire lo más homogénea posible en todo el interior de nuestra vivienda, permitiendo mantener las estancias siempre en temperaturas agradables.

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